VENADO TUERTO: TRES NIÑOS FUERON RETIRADOS DE HOGARES DE TRÁNSITO, DENUNCIAN UNA MEDIDA ” VIOLENTA E INTEMPESTIVA “

Familias Solidarias cuestionan el procedimiento y advierten sobre el impacto emocional de separar abruptamente a niños vulnerables de las personas y los espacios con los que habían construido un vínculo de seguridad. “Los niños no son un expediente. No son un objeto. No son un número”.

Tres niños fueron retirados durante la jornada de sus
hogares de tránsito en un procedimiento que las Familias Solidarias calificaron
como “intempestivo, violento e injustificado”. Las familias cuestionan
especialmente la forma en que se concretó la medida y advierten que una
decisión de esta naturaleza puede constituir una nueva experiencia de ruptura
para niños que ya atravesaron situaciones de abandono y vulnerabilidad.
Según relataron las familias, habían sido convocadas a una reunión por la
Delegación Regional dependiente de la Dirección Provincial de Promoción y
Protección de los Derechos de la Niñez, Adolescencia y Familia de Santa Fe, a
cargo de Daniela Bravo.
Sin embargo, sostienen que, una vez en el lugar, se les comunicó que los niños
serían trasladados. De acuerdo con su denuncia, no habrían recibido
previamente información suficiente sobre el destino de los pequeños ni se
habría desarrollado una transición progresiva acorde con las necesidades de
cada niño.
Para las Familias Solidarias, allí radica la gravedad de lo ocurrido.
Una decisión administrativa que, para un niño, puede ser una experiencia de
violencia. Lo que para una institución puede aparecer como un traslado o una
medida administrativa, para un niño puede significar la pérdida repentina de
todo aquello que reconoce como seguro.
Su habitación. Su cama. Sus juguetes. Sus rutinas. La persona que lo abraza
cuando tiene miedo. El adulto que aprendió a reconocer su llanto. El hogar en el
que comenzó a recuperar la confianza.
“Para un adulto puede tratarse de un traslado. Para un expediente puede ser un
cambio de domicilio. Para una institución puede ser una decisión administrativa.
Pero para un niño es su mundo”, expresaron las Familias Solidarias.
Por eso, el cuestionamiento no se limita a si los niños debían o no ser
trasladados. El reclamo apunta a la forma en que se ejecutó la medida.

Las familias consideran que retirar intempestivamente a un niño de su hogar de
referencia, sin preparación previa y sin una transición respetuosa de sus tiempos,
puede representar una experiencia profundamente traumática y una nueva
ruptura de sus vínculos de seguridad.
“No se puede volver a abandonar a un niño en nombre de su protección”
Las Familias Solidarias plantean una contradicción que consideran urgente
discutir: ¿cómo puede protegerse a un niño mediante una medida que, por la
manera en que se ejecuta, puede hacerle sentir nuevamente que está siendo
abandonado?
Un niño que ya atravesó el abandono necesita previsibilidad, contención y
vínculos estables.
Por eso, sostienen, una desvinculación no puede reducirse a sacar a un niño de
un lugar y llevarlo a otro.
Hay que prepararlo. Hay que explicarle. Hay que acompañarlo. Hay que
respetar sus tiempos.
Porque no se trata de trasladar un expediente. Se trata de trasladar la vida
cotidiana de un niño.
El reclamo llega a las autoridades provinciales
Las Familias Solidarias reclaman respuestas a Daniela León, secretaria de los
Derechos de Niñez, Adolescencia y Familia de Santa Fe, y a Melania Aurora
Heinzen, directora provincial de Promoción de los Derechos de la Niñez,
Adolescencia y Familia – Interior.
También dirigen su reclamo a María Victoria Tejeda, al frente del
reestructurado Ministerio de Igualdad y Desarrollo Humano de Santa Fe, del
cual depende la estructura provincial vinculada a estas políticas.
Las preguntas son directas:
¿Dónde quedó el interés superior de estos niños?
¿Dónde quedó su derecho a ser escuchados?
¿Quién evaluó el impacto emocional de una separación intempestiva?
¿Quién decidió que la medida podía ejecutarse de esta manera?
¿Quién controla que los procedimientos destinados a proteger a la infancia no
terminen generando nuevas situaciones de sufrimiento?
Y una pregunta atraviesa todo el reclamo:

 

¿Quién protege a los niños cuando la forma de aplicar una medida de
protección puede resultar violenta para ellos?
“No son muebles. No son expedientes. No son números.”
Las Familias Solidarias remarcan que no pretenden apropiarse de los niños ni
decidir sobre su destino.
Su función, aseguran, es acompañarlos mientras atraviesan una situación
transitoria.
Pero esa transitoriedad no elimina los vínculos afectivos que se construyen
durante ese tiempo.
“No son muebles que se trasladan. No son expedientes que se derivan. No son
números dentro de una estadística. Son niños”, sostienen.
Niños que sienten.
Niños que se apegan.
Niños que tienen miedo.
Niños que necesitan explicaciones.
Niños que necesitan tiempo.
Niños que necesitan adultos que los protejan.
Tres niños, una pregunta que no puede quedar sin respuesta
La situación deja una pregunta que excede a estas tres familias y alcanza a todo
el sistema de protección de derechos:
¿Puede una medida destinada a proteger a un niño ejecutarse de una manera
que ignore su necesidad de estabilidad emocional?
Las Familias Solidarias anticiparon que realizarán las presentaciones pertinentes
ante la Justicia para que se investigue lo sucedido y se determinen las
responsabilidades que correspondan.
Porque la discusión ya no es solamente sobre un traslado.
Es sobre cómo se ejerce el poder del Estado cuando del otro lado hay un niño
vulnerable.
Y sobre si la protección de derechos puede limitarse a una decisión
administrativa sin contemplar el dolor que esa decisión puede provocar.
Las Familias Solidarias lo sintetizan en una frase:
“Podemos ser transitorias en la vida de un niño. Pero nuestro compromiso con
ellos no lo es”.Y detrás de cada expediente hay una historia.
Detrás de cada decisión hay un niño. Y ningún niño debería volver a sentir que lo abandonan mientras los adultos
dicen estar protegiéndolo.

 

Fuente: Primero La Noticia.