BOLSILLOS FLACOS Y CAMBIOS DE HÁBITOS IMPACTAN EN LA PRODUCCIÓN VITIVINÍCOLA

Con un consumo per cápita de apenas 15 a 16 litros en 2024, la vitivinicultura argentina enfrenta un escenario desafiante. A la caída del poder adquisitivo se suma un cambio en las preferencias de los consumidores, dejando al sector sin perspectivas de repunte inmediato.

El impacto del contexto económico resulta innegable. La inflación y la pérdida del poder adquisitivo han obligado a muchas familias a priorizar otros bienes de consumo básico por sobre productos como el vino. La suba de costos también afecta a los productores y bodegas, quienes enfrentan mayores dificultades para mantener precios competitivos en un mercado interno cada vez más restringido.

Sin embargo, la caída en el consumo no puede atribuirse únicamente a la crisis económica. El cambio en las preferencias de los consumidores también juega un papel fundamental. En los últimos años, las nuevas generaciones han demostrado mayor inclinación hacia otras bebidas como cervezas artesanales, espirituosas y tragos combinados, desplazando al vino como protagonista de reuniones y celebraciones. Este cambio cultural ha dejado al sector vitivinícola ante el desafío de reconquistar a un público que busca propuestas diferentes y más acordes a sus estilos de vida.

Testimonio del periodista agropecuario Pablo Pérez Delgado, periodista especializado en vitivinicultura.

Fuente: Todoagro.com.ar