MASTITIS EN VAQUILLONAS EL PROBLEMA PUEDE COMENZAR MUCHO ANTES DEL PRIMER ORDEÑE

Las infecciones intramamarias durante la crianza, la gestación y el período previo al parto pueden dejar consecuencias que se extienden a toda la primera lactancia. Nuevos estudios analizados por el Dr. Eial Izak muestran el impacto sobre la producción, el riesgo de mastitis clínica y descarte, y aportan herramientas para prevenirlas y reducir el uso de antibióticos sin descuidar la salud de la ubre.

Introducción
Los primeros reportes de mastitis en vaquillonas son de 1942 (Schalm) y en la década del ´80, numerosos trabajos publicados reportaron la prevalencia e incidencia de la misma. Las infecciones intramamarias (IIM) previas al parto y al inicio de la lactancia pueden interferir en el desarrollo de la glándula mamaria, la futura producción de leche, sanidad de ubres y riesgo de descarte (Piepers et al., 2009). Una IIM al parto, incrementa el riesgo de mastitis clínica durante la primera semana postparto (Krömker et al., 2012). A su vez Edinger et al. (1999) demostraron que la mastitis clínica durante la primera semana postparto, incrementa el riesgo de más casos de mastitis clínica y el descarte durante los primeros 45 días de lactancia. El 22 de Septiembre, realicé un Webinar para Zoetis España de Prevención y Tratamiento de Mastitis en Vaquillonas. Pasaré a describir algunos de los trabajos presentados.

Impacto de las infecciones intramamarias en el desarrollo de la glándula mamaria en vaquillonas  durante la etapa final de la gestación
Las IIM son frecuentes en el ganado lechero no lactante y se ha demostrado que alteran la arquitectura del tejido mamario en vaquillonas no gestantes. Sin embargo, su efecto sobre el desarrollo mamario durante la gestación no está claro. Oliveira et al. (2025), evaluaron los efectos de las IIM en el desarrollo de la glándula mamaria de vaquillonas durante la etapa final de la gestación. Se utilizaron 21 vaquillonas Holstein gestantes, distribuidas en tres etapas de gestación (aproximadamente 5,75; 6,75 y 7,75 meses; correspondientes a 180 ± 2, 208 ± 2 y 238 ± 2 días de gestación, respectivamente). Mediante un diseño de pares de cuartos contralaterales, se infundió solución salina (SAL) en un cuarto de cada vaquillona (que resultó negativo en cultivo), mientras que el cuarto contralateral fue desafiado con 5.000 UFC de Staphylococcus aureus (CHALL). Se recolectaron muestras de secreción mamaria en varios momentos hasta la obtención del tejido, 21 días después del desafío, momento en el que los animales tenían 6,5; 7,5 y 8,5 meses de gestación. Las secreciones de los cuartos CHALL presentaron un mayor recuento de células somáticas (RCS) y una mayor proporción de neutrófilos en comparación con los cuartos SAL. A los 8,5 meses de gestación, las áreas luminales en las regiones periféricas de los cuartos CHALL eran casi un 50 % menores que en los cuartos SAL, lo que sugiere un mayor riesgo de limitar la acumulación de leche y la capacidad de secreción de la glándula mamaria. En conjunto, los resultados de este estudio indican que la IMI provoca daño tisular en las glándulas mamarias de vaquillonas gestantes, con un efecto mayor durante la etapa avanzada de la gestación. Otro trabajo publicado este año por el mismo autor, destaca que estos resultados sugieren que la IMI durante la gestación puede alterar la remodelación mamaria y comprometer la activación secretora cerca del parto, con posibles repercusiones en el rendimiento en la futura lactancia.

Impacto de las infecciones intramamarias postparto en vaquillonas
Singh et al. (2025), publicaron un estudio investigando la asociación de las IIM postparto con la producción de leche y RCS durante los primeros 3 días luego del parto, como así también la ocurrencia de mastitis clínica y descarte durante los primeros 100 días en leche (DEL) en vaquillonas. El estudio se realizó en un tambo de 4.500 vacas en el estado de Nueva York. Las IIM fueron analizadas por cultivo bacteriológico de muestras de leche compuesta de los cuatro cuartos el día del parto. Se recolectaron los datos mensuales del RCS y producción de leche, como así también de la ocurrencia de mastitis clínica y descarte dentro de los primeros 100 DEL.  Las vaquillonas con IIM por Pasteurella multocida, produjeron un 8% menos de leche comparadas con las vaquillonas sanas. Las vaquillonas infectadas con Staphylococcus aureus, Staphylococcus chromogenes, Staphylococcus simulans, Streptococcus dysgalactiae, Streptococcus uberis o Pasteurella multocida, tuvieron un RCS más elevado comparadas con las vaquillonas sanas. La probabilidad de mastitis clínica fue de 4, 4,45 y 9,87 veces mayor para vaquillonas infectadas con Streptococcus dysgalactiae, Streptococcus uberis y Pasteurella multocida, respectivamente comparadas con las vaquillonas sanas. La probabilidad de descarte durante los primeros 100 DEL fue de 6,36, 2,02, 2,12 y 2,23 veces mayor para vaquillonas infectadas con Staphylococcus aureus, Streptococcus dysgalactiae, Streptococcus uberis y Pasteurella multocida, respectivamente comparadas con las vaquillonas sanas. El estudio demostró que las IIM postparto en vaquillonas, estuvieron asociadas con baja producción de leche, alto RCS, ocurrencia de mastitis clínica y riesgo de descarte. Debido a ello es muy importante la implementación de medidas preventivas: no enviar la leche con mastitis clínica a la crianza de terneras, cortar los pezones supernumerarios en la crianza, controlar el ambiente de la crianza, recría y preparto, realizar control de moscas, ordeñar con el equipo de ordeño inmediatamente después del parto, ordeñar primero a las vaquillonas, administración de selladores internos, vacunas contra mastitis, etc. Teniendo en cuenta que una vaquillona es una inversión substancial, optimizar la salud de la ubre en las mismas tiene el potencial de afectar positivamente la futura producción y calidad de la leche, la rentabilidad y la vida productiva.

Factores de riesgo para infecciones intramamarias postparto por Mycoplasma en vaquillonas
Mycoplasma bovis, es un patógeno altamente contagioso. En la glándula mamaria puede causar signos clínicos de mastitis, pero es más frecuente la mastitis subclínica. Las pérdidas económicas incluyen reducción en la producción y calidad de leche e incremento de la tasa de descarte (Gelgie et al., 2022). Zapata-Salazar et al. (2026), publicaron un trabajo para determinar la asociación entre las variables de la crianza y el periparto, asociadas con IIM postparto por Mycoplasma spp. en vaquillonas. El estudio se realizó en un tambo con 4.500 vacas del estado de Nueva York, EE.UU. Al parto, se recolectaron muestras de leche de todos los cuartos funcionales. Las mismas fueron remitidas al laboratorio, para detección de Mycoplasma spp. El estudio incluyó 475 vaquillonas, de las cuales 95 fueron positivas para Mycoplasma spp. y 380 negativas sirvieron como control. Se recolectaron los siguientes registros históricos de salud animal y manejo: calostro % Brix, peso al nacimiento, edad a la primera otitis, número de eventos de otitis, edad a la primera neumonía, número de eventos de neumonía, edad al primer servicio, edad a la concepción, edad al parto y estación del año del parto. El resultado más notable fue que las terneras que tuvieron su primer evento de otitis a ≤ 23 días de edad, tuvieron 2,36 veces mayor probabilidad de ser positivas a Mycoplasma spp. en el postparto, comparadas con aquellas que no tuvieron otitis. Similarmente, las terneras que experimentaron un alto número de eventos de otitis, tuvieron 2,93 veces mayor probabilidad de ser positivas a Mycoplasma spp. en el postparto. En contraste, ninguno de los otros parámetros arriba mencionados, estuvieron asociados con IIM por Mycoplasma spp. en el postparto. Los hallazgos de este estudio, están alineados con estudios previos que demostraron que Mycoplasma spp., es una causa frecuente de otitis media en terneras y que esas infecciones pueden establecer un reservorio futuro para IIM (Biddle et al.., 2005; Maunsell et al., 2012). La tendencia hacia un gran número de eventos de otitis en vaquillonas con IIM por Mycoplasma spp. en el postparto, refuerzan la hipótesis que las otitis recurrentes en la crianza, pueden ser un factor de riesgo crítico para la persistencia y diseminación de Mycoplasma spp. en los rodeos lecheros. Los brotes de otitis media en terneras de EE.UU, han sido predominantemente atribuidos a  Mycoplasma bovis (Wlaz 1997; Fox, 2012). Los resultados del estudio sugieren que la otitis en las primeras etapas de la vida, puede ser un importante predictor de la susceptibilidad a la IIM por Mycoplasma spp. después del parto, y resaltan el valor potencial del seguimiento de las terneras para las estrategias de prevención de la mastitis. Debido a ello es importante el monitoreo y manejo de las infecciones del oído en terneras, como un punto potencial de intervención para reducir el riesgo futuro de mastitis por Mycoplasma. Las estrategias preventivas incluyen la detección temprana de la otitis media, mejorar el alojamiento e higiene de las terneras y protocolos de manejo para reducir el riesgo de reservorios crónicos.

Eficacia del sellador interno de pezones en vaquillonas
La mastitis en las vaquillonas reduce la longevidad de las mismas, impactando en los costos de los reemplazos. De Vliegher et al. (2005), demostraron que las vaquillonas con un RCS de 500.000 cel/ml a los 10 DEL, producían 119 kg menos de leche durante su primera lactancia. Además, Woolford et al. (1983), reportaron que en las vaquillonas no había un efecto compensatorio por parte de los cuartos sanos. Jimenez et al. (2005), encontraron que el 51,3% de los pezones de vaquillonas 60 días antes del parto, permanecían abiertos (ausencia del tapón de queratina). La prevalencia de IIM al parto, fue 4,5 veces mayor en los pezones con ausencia del tapón de queratina, comparados con los que tenían presencia del mismo. Kromker et al. (2009), reportaron que el 60% de los pezones de vaquillonas aún no habían formado el tapón de queratina, 60 días antes del parto. El trabajo concluye que los pezones abiertos antes del parto, constituyen un factor importante en la mastitis de las vaquillonas. Numerosos estudios han demostrado que la aplicación de un sellador interno de pezones en vaquillonas antes del parto, fue una estrategia altamente efectiva para reducir la incidencia de mastitis al parto. Parker et al. (2008), demostraron que la administración del sellador interno de pezones 4 a 6 semanas antes del parto, redujo el riesgo de IIM para cualquier patógeno en un 74%, la prevalencia de IIM postparto un 65%, el riesgo de nuevas infecciones por Streptococcus uberis en un 70% y la incidencia de mastitis clínica para cualquier patógeno en un 70%. Robertson et al. (2016), demostraron que las novillas tratadas con sellador interno de pezones, reducían en un 80% las IIM al parto y en un 88% la incidencia de mastitis clínica durante los primeros 30 días de lactancia. Streptococcus uberis fue el patógeno prevalente al parto y se redujo en un 83% en las vaquillonas con sellador interno, comparadas con el grupo control sin el mismo. Las vaquillonas con al menos un registro mayor a 120.000 cel/ml durante las primeras 8 semanas de lactancia, se redujo en un 45% en las vaquillonas con sellador interno. Además, las vaquillonas con sellador interno, produjeron 49 kg más de leche y 5 kg más de sólidos de la leche durante las primeras 8 semanas de lactancia. Chambers et al. (2018), compararon la incidencia de mastitis clínica para la administración del sellador interno en vaquillonas divididas en 4 grupos antes del parto: menor a 35, 35-48, 49-69 y mayor a 69 días. No hubo una asociación entre la probabilidad de mastitis clínica los primeros 30 días de lactancia y el intervalo de administración del sellador interno preparto. Larsen et al. (2021), demostraron que la administración de un sellador interno en vaquillonas 75 y 35 días preparto, reduce la prevalencia de IIM al parto. Nickerson et al. (2020), reportaron que el uso de un sellador interno en vaquillonas 60 días antes del parto, previene las nuevas IIM en un 97,9%. Hommels et al. (2021), reportaron que la terapia de secado selectivo en vaquillonas de tambos en EE.UU. con 500 o más vacas en ordeño y un RCS menor a 200.000 cel/ml en leche de tanque; redujo el uso de antibióticos en un 78%. Las vaquillonas son el futuro del tambo y es de suma importancia prevenir las nuevas IIM e incidencia de mastitis clínica postparto. Kromker et al. (2021), demostraron que las vaquillonas que en su primer control lechero tenían un RCS mayor a 100.000 cel/ml, redujeron en 98,3 kg de leche su primera lactancia, comparadas con las vaquillonas con un RCS menor o igual a 100.000 cel/ml. Las vaquillonas que en su primer control lechero tenían un RCS mayor a 200.000 cel/ml, redujeron en 96,3 kg de leche su primera lactancia, comparadas con las vaquillonas con un RCS menor o igual a 200.000 cel/ml. El uso de selladores internos de pezón en vaquillonas preparto es beneficioso en términos productivos y económicos, al reducir la probabilidad de IIM al parto y la incidencia de mastitis clínica en la lactancia temprana; disminuyendo la eliminación involuntaria e incrementando la longevidad de las vaquillonas. Los parámetros a evaluar para diagnosticar un problema de mastitis en vaquillonas son los siguientes (Nickerson et al, 1999; Schukken et al. 2001 y Sol et al., 2005): >5% de vaquillonas con mastitis clínica al parto, >5% de vaquillonas con cuartos perdidos al parto, >5% de vaquillonas con IIM por Staphylococcus aureus y >15% de vaquillonas con un RCS >100.000 cel/ml.

Ensayo con control negativo para investigar el efecto de la terapia al secado en vaquillonas de primera lactancia sobre la prevalencia de infecciones intramamarias en la lactancia subsiguiente
Las investigaciones han demostrado que la terapia de secado selectivo (TSS), puede implementarse en tambos bien gestionados sin afectar negativamente la salud de la ubre ni el rendimiento tras el parto. Esto plantea la cuestión de si la terapia antibiótica de vaca seca (TVS) es necesaria en tambos con un buen manejo. Peña-Mosca et al. (2026), evaluaron el efecto de omitir la TVS en vaquillonas al finalizar su primera lactancia sobre la prevalencia de IIM postparto a nivel de cuarto mamario. Los objetivos secundarios fueron evaluar el efecto de dicha omisión en la prevalencia de IIM postparto en subgrupos de cuartos, estratificados según el RCS y los resultados de la prueba de mastitis de California (CMT) al momento del secado y utilizar estos hallazgos para predecir el impacto de programas de TSS guiados por RCS y CMT sobre el uso de antibióticos y la salud de la ubre. En este ensayo controlado aleatorizado participaron 446 vaquillonas de un mismo rodeo. Al momento del secado, se asignaron a dos grupos: uno que recibió antibióticos intramamarios y un sellador interno de pezones (ATB+SI) y otro que recibió únicamente un sellador interno de pezones (solo SI). Se recolectaron muestras de leche de cada cuarto al secado para determinar los valores de RCS y los resultados del CMT. Durante las dos primeras semanas tras el parto, se recogieron muestras de leche de cada cuarto para su cultivo microbiológico. Se empleó regresión logística para analizar el efecto de omitir la TVS sobre la prevalencia general de IIM postparto y en subgrupos estratificados según el RCS (50, 100, 150, 200, 400 × 1.000 células/mL) o los resultados del CMT (sin reacción, trazas, positivo o superior) al secado. La omisión de la TVS en todos los cuartos al momento del secado en vacas de primera lactancia aumentó la prevalencia temprana postparto de patógenos gram-positivos durante la segunda lactación (riesgo relativo [RR]: 1,29; IC del 95 %: 0,99; 1,65), particularmente de estafilococos no aureus (NAS) y Mammaliicoccus spp. (RR [IC del 95 %]: 1,95 [1,05; 3,57]), mientras que la prevalencia de Staphylococcus aureus, Streptococcus spp. y organismos similares a estreptococos se mantuvo baja en ambos grupos. Se demostró que el RCS a nivel de cuarto al momento del secado, es útil para orientar las decisiones sobre la TVS. Los cuartos con un RCS elevado al secado en el grupo tratado únicamente con SI, presentaron un mayor riesgo de IIM postparto por gram-positivos en comparación con los cuartos tratados con ATB+SI, con un RR que osciló entre 1,36 y 2,29. Por el contrario, entre los cuartos con un RCS igual o inferior a los puntos de corte analizados, el riesgo de IIM postparto fue similar entre los grupos SI y ATB+SI, con un RR que varió de 0,96 a 1,18, incluso con puntos de corte tan elevados como 400.000 células/mL. Las medias marginales estimadas obtenidas mediante modelos estadísticos en este estudio revelaron que limitar los tratamientos antibióticos a los cuartos con un RCS >400.000 células/mL podría reducir el tratamiento antibiótico al secado en un 85,1 %, sin afectar significativamente la prevalencia postparto de IIM por bacterias gram-positivas (RR [IC del 95 %]: 1,07 [0,78; 1,47]), en comparación con la terapia al secado en todos los cuartos. No obstante, la TSS basada en la prueba CMT pareció menos eficaz, ya que tanto los cuartos CMT-positivos como los CMT-negativos mostraron un aumento numérico en la prevalencia postparto de IIM por gram-positivos cuando se omitió la TVS (RR entre 1,24 y 1,28, y entre 1,28 y 1,86, respectivamente). En conclusión, omitir la TVS al final de la primera lactancia podría incrementar las IIM por gram-positivos y, por lo tanto, no se recomienda. Sin embargo, la TSS guiada por el RCS a nivel de cuarto parece ser una estrategia viable para reducir el uso de antibióticos, sin afectar substancialmente la prevalencia de IIM postparto.

Asociación entre Staphylococcus aureus en leche de descarte y colonización nasal en terneras
La ​​leche de descarte (LD), utilizada comúnmente para alimentar a las terneras, puede contener patógenos asociados a la mamitis y residuos de antimicrobianos, actuando potencialmente como vehículo para la transmisión bacteriana. Sin embargo, la prevalencia de S. aureus y resistencia a la meticilina (MRSA) en terneras y LD, así como el papel de la alimentación con LD en la colonización de las terneras, no han sido suficientemente caracterizados. Ulloa et al. (2026), realizaron un estudio que tuvo como objetivo determinar la prevalencia de S. aureus y MRSA en terneras y LD, y evaluar la relación genética entre los aislamientos de ambas fuentes. Se realizó un estudio transversal en 40 tambos de Chile. Durante cada visita, se recolectó una muestra de LD (n = 40) utilizada para la alimentación de las terneras. Adicionalmente, se obtuvieron hisopados nasales de al menos el 10% de las terneras presentes durante la visita. Para evaluar la relación genética entre los aislamientos de LD y de terneras, se seleccionaron 6 tambos con LD positiva para S. aureus. En dichos tambos, los aislamientos provenientes de la LD y de las terneras positivas se analizaron mediante RAPD-PCR (primer CRA22). Se analizaron tres aislamientos por muestra positiva para comparar los perfiles genéticos. Se analizaron un total de 589 hisopados nasales de terneras procedentes de 40 tambos. No se detectó MRSA en las muestras de leche residual ni en los hisopados nasales. Se aisló S. aureus de 65 terneras, lo que corresponde a una prevalencia del 11,0 % (IC del 95 %: 8,5–13,6 %). Se detectó al menos una ternera positiva en 30 de los 40 tambos (75 %). Entre las muestras de leche residual, 16 de las 40 (40 %) resultaron positivas para S. aureus. Se realizó una comparación genética mediante RAPD-PCR de los aislamientos procedentes de 6 tambos con leche residual positiva para S. aureus. En 5 de los 6 tambos, al menos un aislamiento de ternera presentó un perfil genético idéntico al de los obtenidos de la leche residual, lo que sugiere un posible vínculo epidemiológico entre ambas fuentes. Estos hallazgos indican que S. aureus está presente habitualmente tanto en las terneras como en la leche residual, y la detección de perfiles genéticos idénticos sugiere que la alimentación con leche residual puede contribuir a la colonización de las terneras.

Por Eial Izak – Consultor en Mastitis y Calidad de Leche.