LA GENÓMICA Y EL SEMEN SEXADO ACELERAN LA PRODUCTIVIDAD DEL TAMBO

Para Damián Dellamaggiore, supervisor de Ventas de ABS, el futuro de la lechería estará marcado por la eficiencia y la productividad. Sostiene que herramientas como la genómica y el semen sexado revolucionaron el mejoramiento genético, permitiendo seleccionar estratégicamente las mejores vacas, acelerar el progreso del rodeo y aumentar la rentabilidad.

La productividad será el principal desafío de la lechería en los próximos años. Así lo afirmó Damián Dellamaggiore, supervisor de Ventas de ABS, al analizar cómo la genética se convirtió en una de las herramientas de mayor impacto para mejorar la eficiencia de los tambos frente a un escenario de mayores costos y márgenes cada vez más ajustados.

Según explicó, el negocio lechero deberá sostener su competitividad sin esperar aumentos significativos en el precio de la leche, mientras los costos de producción continúan en ascenso.

«Los precios de la leche no van a ser mucho más grandes de lo que hoy están y los insumos son cada vez más caros. La vaca sigue siendo la máquina que convierte la proteína vegetal en leche.»

En ese contexto, sostuvo que la genética representa una inversión estratégica, capaz de generar retornos sostenidos independientemente del sistema de producción.

Dellamaggiore señaló que los países con mayores niveles de productividad comparten un denominador común: el uso de genética superior. Consideró que Argentina ya dispone de material genético de excelente calidad y que, acompañando esa base con mejoras en confort animal y manejo, es posible alcanzar niveles productivos similares a los de los sistemas más avanzados.

La revolución de la genómica y el semen sexado

Para el especialista, dos herramientas cambiaron definitivamente la forma de trabajar el mejoramiento genético: la genómica y el semen sexado.

La incorporación de la genómica permite conocer con alta precisión el potencial genético de cada vaca y establecer un ranking dentro del rodeo. Esa información posibilita utilizar el semen sexado únicamente sobre las hembras de mayor mérito genético, incrementando la intensidad de selección y acelerando el progreso del rodeo.

«Hoy el productor puede rankear sus vacas y hacer un uso mucho más estratégico del semen. Se repiten las mejores vacas utilizando semen sexado y eso permite obtener más hembras de los animales superiores», explicó.

A su vez, destacó que esta estrategia facilita la utilización de genética carnicera sobre las vacas de menor valor genético, una práctica que gana espacio por el valor adicional que aporta a los terneros.

«El uso de carne sobre leche también mejora la productividad del tambo porque aumenta el valor de los machos y genera un ingreso adicional para el productor.»

Un progreso genético más rápido

Dellamaggiore remarcó que la principal ventaja de la genómica es la mayor presión de selección que puede aplicarse sobre el rodeo.

Al concentrar la reproducción de las mejores vacas, el progreso genético se acelera significativamente respecto de los métodos tradicionales.

Frente al debate entre quienes priorizan la evaluación fenotípica y quienes defienden la genómica, aseguró que la evidencia actual respalda claramente a esta última.

Explicó que la evaluación del fenotipo siempre está condicionada por el ambiente, mientras que la genómica permite medir directamente el potencial hereditario de cada animal.

«La genómica vino para quedarse. Hoy el productor puede acceder a esta herramienta y lograr un crecimiento mucho más rápido desde el punto de vista genético.»

Genética adaptada a cada sistema

Otro de los aspectos destacados por Dellamaggiore fue el desarrollo de índices genéticos personalizados, que permiten seleccionar animales de acuerdo con los objetivos específicos de cada establecimiento.

En los sistemas de ordeño robotizado, por ejemplo, cobran especial importancia características que antes tenían menor peso dentro de los programas de selección.

Entre ellas mencionó la conformación de la ubre, el largo y la ubicación de los pezones, la velocidad de ordeño y el temperamento.

«Cuando un productor selecciona animales para un sistema robotizado puede ponderar esos rasgos dentro del índice genético y producir vacas mejor adaptadas a ese sistema.»

Para Dellamaggiore, la combinación entre genómica, semen sexado e índices personalizados marca el camino hacia una lechería más eficiente, donde la mejora genética deja de ser una apuesta de largo plazo para convertirse en una herramienta concreta de productividad y rentabilidad.

 

https://youtu.be/aHSQVaerrbs?si=wDMWCjS0YCiYtopC